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Olivier Pierfederici SOG

En las Artes de combate, como en todas las Artes, “la difícil sencillez” es una gran clave que pocos desvelan. La economía de movimientos no significa evidentemente la inacción o la simpleza. Pero más allá de una exquisita coordinación, la citada difícil sencillez es un puerto de paso sine qua non hacia la efectividad y la excelencia marcial.

El autor de este artículo es ya bien conocido por los amables lectores de esta publicación. Su magnífica hoja de servicios es sólo una presentación que no hace gala de sus verdaderas habilidades como instructor. Los años pasan y Olivier sigue evolucionando, afinando, siempre en su camino de simplificación, de efectividad, de contundencia. Tras años en Sudamérica visitó Europa, lugar donde residió durante unos meses, enseñando aquí y allá hasta establecerse en Bélgica, donde se ha dedicado a ilustrar a grupos especiales en sus Artes de combate. Actualmente, de nuevo en Argentina (y casado..) no deja de atender ocasionalmente sus (¡muchos ya!) compromisos internacionales. El resultado de este éxito que ya avanzamos en nuestra revista es patente cuando uno ve sus vídeos. Olivier trabaja de esa forma directa que simplemente desconcierta a los profesionales. El sigue sus propias guías, todas ellas resultado de reflexiones basadas en la experiencia directa.

El S.O.G. no es una forma de trabajo exclusiva de Cuerpos de elite, es una forma de defensa efectiva poseedora de esa “difícil sencillez” que todos buscamos en cada tarea de nuestra vida. Es, por ello, un deleite para el verdadero experto que ve más allá de las formas complejas (por muy estéticas que estas puedan ser), de los movimientos amanerados por años de entrenamiento, por la costumbre… El S.O.G. es una propuesta de simplicidad, de efectividad, de sensatez, al servicio de todo aquel cuya preocupación, tarea o labor, esté vinculada con la seguridad o la autodefensa.

Así pues estamos seguros que os interesará el nuevo trabajo de Olivier, fuente de inspiración siempre, más allá de tu estilo.

Alfredo Tucci

 
Queridos amigos, tengo el placer de presentaros mi segundo vídeo con Budo International referente a las técnicas utilizadas por el Destacamento de Agentes de Seguridad del Ejército belga (D.A.S.) cuya misión es proteger a personalidades. En mi caso, como asesor de este Ejército, me he permitido acuñar este término para presentaros la parte que nos interesa, es decir la defensa personal o más exactamente el ataque personal, ya que, los fieles alumnos de S.O.G. saben que se trata de un sistema más ofensivo que defensivo basado en los conceptos del Close Combat militar desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque la mayoría de las veces el personal del D.A.S. trabaja de paisano, en el vídeo nos muestran sus técnicas con su uniforme militar para llamar vuestra atención.

Es conveniente destacar que estas técnicas pueden ser aplicadas por todos sin necesidad de pertenecer a una ninguna Fuerza o Cuerpo de Seguridad especial. En cualquier caso, un agente D.A.S./S.O.G. tiene que ser fiel al concepto S.O.G., lo cual significa que las técnicas serán tan sencillas como temibles, así como tan fáciles de aplicar que, tras cinco días de entrenamiento intensivo, el practicante ha de ser capaz de aplicar el programa en cualquier situación de estrés, ya que la gestión del estrés es una de nuestras prioridades. Además se trata de que el alumno comprenda que en el campo de batalla, la supuesta “deontología” que tanto se esfuerzan en inculcar no funciona y creer lo contrario resultaría nefasto para el practicante. Como siempre digo en mis seminarios: “Más vale ser juzgado por un jurado de doce miembros que seis personas transporten nuestro féretro”… Creo que no es difícil entender este concepto desarrollado a través de la formación psicológica del S.O.G./D.A.S., a la que concedemos especial importancia.

En cuanto a la parte técnica hay que destacar que el practicante S.O.G. ha de ser capaz de moverse sobre el terreno de la forma más cómoda posible y a la par aprender a defenderse en las tres distancias siguientes:

1. La distancia larga, denominada distancia de artillería o de choque. En ella utilizaremos las piernas, nuestro arma más potente, con el objetivo de pegar siempre abajo (la tibia), ya que la rodilla no es tan fácil de romper. Buscaremos siempre la posición frontal, nunca utilizaremos la posición lateral tipo Fumikomi o chassé bas (front lead kick) del Boxeo francés ya que resulta muy poco práctica para contraatacar. Pensadlo un momento: cuando andáis por la calle, os desplazáis de frente, no de lado… ¿verdad?

2. La distancia corta o cuerpo a cuerpo en el ataque. Vivimos en un mundo donde la complexión física es cada vez más grande, por lo tanto, resulta imprescindible aprender a combatir contra este tipo de enemigos, especialmente si no tenemos un físico de coloso. Por ello, especialmente en nuestro primer ataque, nos desplazaremos con movimientos muy fluidos, nada rígidos y dirigiremos la palma de la mano a los genitales, a la cara como en el Chin Jab, a los oídos, a la nuca; el antebrazo al cuello, a las cervicales, al codo (siempre duro sobre blando); los dedos a la garganta como garras, a los ojos, a los genitales. En nuestro primer ataque no debemos utilizar ni el puño ni el codo ya que el primero puede romperse, lo que sería muy perjudicial para el resto de nuestra misión y el segundo resulta muy difícil de aplicar en un individuo más grande.

3. Los ataques traseros. Estudiaremos ahora la actitud correcta frente a una amenaza por la espalda. En estos casos, hay que ser consciente de que el ataque puede llegar por la espalda, en cuyo caso, la mayoría de las veces no tendréis tiempo de daros la vuelta… Por lo tanto, es necesario anticiparse, ¡lo cual es bastante habitual en nuestro sistema!


Insisto, si la distancia lo permite, recurrir a la artillería, la patada de mula o la coz hacia atrás a la tibia, a los genitales… Si estáis en el cuerpo a cuerpo, golpear con el puño de martillo o con la palma a los genitales y finalizar con un golpe con el antebrazo a las cervicales. El combatiente ha de estar formado en todos los terrenos, por ello, al alumno se le enseñan las nociones más importantes de la instrucción del combate “rápido” en el suelo, aunque no aprende Jiu-Jitsu brasileño estará capacitado para salir de cualquier posición en el suelo.

No olvidemos el fin último del S.O.G./D.A.S.: “Máxima eficacia en muy poco tiempo”. El practicante debe aprender a atacar por detrás, lo que en términos militares se denomina “la eliminación del centinela”,

utilizando el cuchillo, el palo, objetos de uso cotidiano como el cinturón o el cordón de los zapatos, así como a manos vacías.

Abordaremos ahora una parte esencial en el campo militar y en la defensa personal en general: las armas y más concretamente el cuchillo. Cuando se habla del cuchillo o de las armas blancas, generalmente uno piensa en las Artes Marciales del suroeste asiático como el Kali, la Escrima o el Pencak Silat. Como experto en Pencak puedo deciros que ¡no estoy de acuerdo en absoluto! El objetivo de este artículo no es cuestionar ninguna disciplina marcial, pero si que voy a matizar ciertos detalles: los indonesios y los malayos viven en países cuya temperatura media anual es igual o superior a los 30º y con unos niveles de humedad extremos. Cuando se fundaron estos estilos la gente no llevaba zapatos y su manera de vestir se adaptada a la temperatura externa con lo cual los cortes eran más fáciles. Intentad pedirle a un sueco, a un londinense e incluso a un madrileño que en pleno invierno ande descalzo y en camiseta… ¿Adónde quiero llegar? Sencillamente, en invierno y en un país frío donde la gente lleva ropa de abrigo es prácticamente imposible cortar de manera eficaz a no ser que se tenga un cuchillo de caza, lo cual es bastante inusual. Además, en el terreno militar, el chaleco anti-balas ha cambiado mucho las cosas. Por tales circunstancias, la escuela S.O.G. incide sobre todo en pinchar más que en cortar. El único corte autorizado es el de la mano, o más concretamente el de los dedos.

Antes de finalizar esta breve presentación de mi segundo vídeo quiero hablaros de dos armas blancas muy aptas para la defensa personal y cuyos orígenes se remontan a la Segunda Guerra Mundial: el punzón y el Bodkin (obsérvese las fotografías). Estas pequeñas hojas las empleaban los comandos y los agentes secretos británicos que operaban en Europa durante la Segunda Guerra Mundial ya que no disponían del tiempo necesario para recibir una instrucción demasiado larga y tenían que recurrir a armas accesibles y fáciles de utilizar. Precisamente éste es el espíritu del S.O.G.: la sencillez, la eficacia y la letalidad.

Conclusión: amigos lectores, cuando practiquéis estas técnicas nunca olvidéis que el fin último del S.O.G. es enseñaros a sobrevivir en cualquier situación; esto no es una competición, aquí no se trata de marcar puntos. No os comportéis como un cordero tímido, sino como un lobo hambriento. Como decía Maquiavelo:

“El fin justifica los medios”.