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Bien conocido de nuestros lectores tanto en su faceta como actor de películas de acción y Artes Marciales como por sus habilidades como profesor del linaje que recibió de sus antepasados, Vincent Lyn es uno de los personajes más amables y profundos que uno puede encontrar hoy en día en las Artes Marciales.

En la entrevista que nos concedió nos habla de algunos aspectos del Kung-Fu muy poco habituales en Occidente y de su experiencia en ellos. Elementos como las prácticas internas que aprendió de su tío y de como éste trató su cáncer con técnicas internas.

Para Vincent la verdadera autodefensa empieza por uno mismo y conocer las técnicas de sanación, el Qi gong, el Chi Kung, etc. es algo esencial como ya nos dejó entrever en su primer magnífico vídeo.

Para los que piensan que el Kung-Fu sin embargo es una forma de combate poco eficaz y rebuscada, Vincent ha hecho un nuevo vídeo. En sus técnicas se traslucen las esencias de un estilo que recibe, sin duda, herencias directas del Wing Chun, en su magnífica forma de desenvolver los brazos, si bien posee además una variedad de técnicas sorprendentemente directas y contundentes donde la economía de movimientos es paradigmática.

Una entrevista de lo más interesante con un hombre que es, sin duda, una de las figuras más sobresalientes del Cine marcial, pero por encima de todo es un ser humano excelente, un digno profesor y Maestro con verdaderas cosas que enseñar.


ENTREVISTA

Cinturón Negro: ¿En forma toda la vida?

Norteamérica mantiene una relación de amor/odio con la salud y la forma física y es que nunca ha sido tan consciente de la salud como ahora. Casualmente muchos adultos saben más sobre el colesterol y la tensión arterial que la mayoría de los médicos de hace una generación. Sin embargo, paradójicamente, los norteamericanos jamás han tenido un estado de forma física tan malo. Las encuestas oficiales estiman que entre el 68 y el 75% de los adultos y los niños sufren de sobrepeso o son obesos. La mayoría sobrepasan en 5 ó 10 kilos el peso que les corresponde por edad y estatura. Menos del 20% superaría una prueba física básica en función de su edad.

Las razones más comunes por las que las personas deciden estudiar Artes Marciales son para ponerse en forma y para aprender a defenderse, pero la realidad es que muy pocos continúan entrenando al cabo de algunos meses y sólo el 10% de los practicantes son mujeres. Así las cosas, la función de las Artes Marciales en Norteamérica en cuanto a salud y buena forma física, plantea algunas cuestiones importantes e interesantes a las que muy pocos pueden responder. Los lectores conocen bien a Vincent Lyn en su faceta de artista marcial, estrella de Cine, músico y modelo; sin embargo el glamour de sus logros en la industria del entretenimiento suele hacer sombra a su faceta de profesor y alumno virtuoso de las Artes Marciales. Sifu Vincent Lyn es uno de los pocos artistas marciales capaces de responder a este tipo de cuestiones. Para ello nos concedió una entrevista en su Academia de Salud y Armonía en Stamford, Connecticut. Junto a él algunos de sus alumnos creen que ya ha llegado el momento de afrontar estas preguntas desde una perspectiva crítica.

Cinturón Negro: ¿Por qué después de 35 años aprendiendo aún se considera un principiante?

Vincent Lyn: Es una cuestión de perspectiva. Mi tío era el Gran Maestro Ling Gar (el nombre que adoptó el sistema de Artes Marciales de mi familia), además era Maestro de Tai-Chi Chuan y de Qi Gong. Murió hace 7 años y francamente he de reconocer que sólo después de su muerte he sido capaz de apreciar en toda su extensión lo que mi tío era capaz de hacer. Para una mentalidad occidental quizás resulte extraño, pero hacía cosas extraordinarias.

C.N.: Como es natural, he de pedirle que me ponga un ejemplo.

V.L.: Siguiendo con el tema de la salud y el buen estado físico, a mi tío le diagnosticaron un tumor cerebral cancerígeno del tamaño de una mandarina pequeña. Ya había empezado a sobresalirle del cráneo y le dieron seis meses de vida, tenía unos 77 años. Fue a ver a su profesor a China y éste nada más verle supo por qué había acudido y le dijo: “Si todavía no sabes qué hacer, entonces he estado malgastando mis enseñanzas durante los últimos 70 años”. La conversación no duró ni tres minutos. Durante los seis meses siguientes mi tío se dedicó a la meditación y al Qi Gong de lleno. Cuando acudió a su revisión médica, le repitieron las radiografías y los análisis y ¡no encontraron ni rastro del tumor! Físicamente era imposible, no había explicación médica para tal situación y los médicos no podían creerlo. La cuestión es que en China se suelen considerar a las Artes Curativas como parte integral de los estudios marciales. Los puntos de presión y los canales de energía son algo central en la medicina china al igual que la utilización de muchos métodos de lucha chinos. Proporciona al artista marcial un conocimiento práctico, además de establecer conexiones mucho más profundas. Mi tío solía decir: “Todo el mundo puede herir a alguien; la auténtica habilidad está en curar”. Herir a alguien para después curarle sin malicia, prejuicios u cualquier otra pretensión era la auténtica enseñanza del Kung-Fu. El afirmaba: “Hacerse amigo de un enemigo es el modo más seguro de derrotarle”.

C.N.: Tras 35 años estudiando y enseñando Artes Marciales, ¿por qué cree que muchos alumnos dejan su entrenamiento?

V.L.: En todo lo que requiere disciplina existe cierto desgaste. La gente decide por capricho que estaría bien saber tocar el piano o moverse como Bruce Lee. Cuando comprueban que no es tan fácil y que los resultados no son tan inmediatos, pierden interés y pasan a otra cosa. Todo es cuestión de prioridades. Tenemos el tiempo limitado y el modo en qué decidimos pasarlo determina en gran medida nuestra calidad de vida. Si aprender un Arte Marcial consiste sólo en dar patadas y puñetazos, es posible mantener el interés sólo durante cierto tiempo. En Occidente estamos obsesionados con las Artes Marciales únicamente como defensa personal y no es que este aspecto no sea relevante, pero analizándolo fríamente esta preocupación ha cegado a muchos para abrirse a otros conocimientos. Aprender más y más técnicas de defensa personal o de armas o de formas puede resultar aburrido y no parece estar muy relacionado con nuestra vida actual.

C.N.: ¿Cree por tanto que la orientación occidental sólo hacia el aspecto de la defensa personal es la razón del alto índice de abandono en las academias de Artes Marciales?

V.L.: No, realmente eso no sería del todo exacto. La cuestión es que a la mayoría de la gente no le parece que la formación en Artes Marciales sea relevante para su vida diaria. Si el objetivo del entrenamiento de las Artes Marciales es simplemente llegar a ser el más “malo” del barrio, probablemente las leyes de supervivencia se encargarán de que tu carrera no dure demasiado. Las lesiones y la propia selección natural se cobran rápidamente su precio. Al otro lado del espectro, en Occidente, se sitúa la ola de los programas aeróbicos de Artes Marciales. Su objetivo es atraer a otro tipo de alumno para que las academias puedan generar ingresos. Aquí el índice de abandono es similar al de la mayoría de los gimnasios y centros de Fitness. Eso, desde luego, no es atribuible a la fijación por la defensa personal.


C.N.: ¿Por qué cree que el porcentaje de mujeres que aprende Artes Marciales es tan bajo?

V.L.: Generalmente las Artes Marciales chinas son más accesibles a las mujeres porque los estilos son más eclécticos. El Wing Chun, un estilo relativamente moderno, fue supuestamente diseñado por una mujer. En el Ling Gar, el estilo de mi familia, existe bastante diversidad para adaptarlo prácticamente a cualquier disposición. Esta adaptabilidad es vital. Una de las grandes mentiras del entrenamiento en las Artes Marciales es que “el tamaño no importa”. Naturalmente que importa. Muchas técnicas han de modificarse o simplemente no pueden aplicarse por que un adversario nos supera en fuerza o tamaño. No tiene nada que ver con que se sea hombre o mujer, es simple física y sentido común. Los instructores también han de darse cuenta de que las mujeres son distintas física y psicológicamente a los hombres, sobre todo cuando están empezando. Por ejemplo, inicialmente a muchas mujeres les intimida la agresión física. En muchas academias a las mujeres se les trata como ciudadanos de segunda porque no se les han dado las armas para competir directamente con el hombre. Les han enseñado los mismos bloqueos, técnicas y aplicaciones, pero nunca les han enseñado a adaptarlas para que realmente sean eficaces.

C.N.: ¿En qué se diferencia el enfoque occidental del ejercicio físico en las Artes Marciales de los métodos de entrenamiento tradicionales?

V.L.: En el entrenamiento más tradicional de Kung-Fu la forma física se trabajaba por medio de ejercicios diseñados para desarrollar las cualidades mentales y la fuerza interna al igual que la física. Se pensaba que era peligroso hacerlo de otra manera. Conozco a algunos artistas marciales de mucho talento que con 40 años tienen el cuerpo destrozado. Sufren artritis degenerativa en las articulaciones, dolores de espalda y otras afecciones como consecuencia de la utilización de métodos de entrenamiento pobres o excesivos.

Por desgracia, los “secretos” que han utilizado suelen pasar a sus alumnos. La práctica de las Artes Marciales no es un ejercicio aeróbico de poco impacto. Puede provocar enormes tensiones en el cuerpo. El Tai-Chi también, pero de forma mucho más sutil. Si no somos sensibles a esto, una mala práctica puede ser peor que no practicar. Esto es algo que siempre subrayo a mis alumnos. No es cierto aquello de que “lo perfecto es la práctica”. Lo cierto es que “lo perfecto es la práctica perfecta”. La única ventaja de ejecutar mal mil patadas laterales o puñetazos al día es para el médico. Es muy posible que la persona acabe tullida y sea incapaz de emplear estas técnicas pasado cierto tiempo. Los métodos tradicionales combinados con lo que se ha definido como técnicas de entrenamiento de aeróbic, resistencia, isométricas y pliométricas son el modo ideal de desarrollar el equilibrio adecuado de energía, fuerza explosiva, potencia y velocidad.

Los ejercicios, las hierbas y la meditación también se emplean para cultivar la fuerza interna, así como una mente centrada y equilibrada. Todo ello era esencial para que el cuerpo soportara los rigores del entrenamiento. Existía una gran sabiduría, inteligencia y experiencia en este sentido.

A la mayoría de los que practican Artes Marciales en Occidente nunca se les ha expuesto estos conceptos, sólo se pone énfasis en el aspecto físico. La idea del Chi en Occidente es aprender a gritar fuerte y a contraer el estómago al lanzar un puñetazo para tener más energía y no hacerse daño. Se pierde mucho, incluso en el nivel más básico.




C.N.: En un plano más personal, ¿qué proyectos tiene en mente?

V.L.: Me alegra que me pregunte eso. Tengo pensado reunirme con artistas marciales de todo el mundo para participar en un espectacular acontecimiento global de Artes Marciales. El grupo será pequeño –no superior a 20 personas– para que todos disfruten de las maravillas del país de destino y de sus anfitriones. Pasaremos 12 días inolvidables de aventuras e iluminación en China, desde el 5 hasta el 18 de septiembre. Participaremos en el Festival Internacional de Artes Marciales Shaolin. Esta gira supone una oportunidad única para disfrutar de las maravillas escénicas y al mismo tiempo comprender más profundamente por qué las Artes Marciales chinas son las más respetadas del mundo. La gira del Festival de Artes Marciales Shaolin incluirá visitas a Pekín, Zengzhou, Dengfeng, Luoyang, Shenzhen y Hong Kong. Visitaremos lugares asombrosos como “La Ciudad Prohibida”, “La Gran Muralla China”, “El Palacio de Verano”, “la Plaza de Tiananmen” y el mismísimo Templo Shaolin. Todos los días conoceremos a gente, conoceremos la cultura y exploraremos la historia de China; todo ello mientras disfrutamos de la mejor comida, espectáculos y hospitalidad china. Yo enseñaré cada día maneras prácticas de protegernos a nosotros mismos y a nuestra salud a través del Kung-Fu.