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Un Ju-Jitsu poderoso y completo, un Ju-Jitsu sin límites, sensato y efectivo.

Desde el renacimiento del Jiu-Jitsu numerosos profesores han desarrollado fórmulas de entrenamiento y enseñanza que se han enriquecido unas a otras. La “globalización” del conocimiento antes oculto y ocultado se ha debido en gran medida al espantoso interés que los artistas marciales consagrados y aficionados han prestado al combate en el suelo. Los vídeos, seminarios y, poco a poco, algunos libros van saciando la sed de conocimiento que desató el efecto “Gracie”; si bien, el propio acceso al conocimiento técnico ha provocado una multiplicación de los recursos técnicos. A toda nueva conquista técnica le seguía su contra y la contra de la contra… Los hallazgos muchas veces antes que nuevas fórmulas eran el fruto del rescate de fórmulas antiguas o en desuso que de pronto irrumpían en el panorama a través de su práctica en un evento o sobre un campeón. En tal maremagnum de novedades muchas veces se pierden los principios esenciales y hasta el sentido común. Philippe Loubet es un viejo conocido de nuestros lectores. Su trabajo ha sido reconocido por los expertos como original y creativo pero, sobre todo, asentado en bases muy sólidas y en una sólida trayectoria deportiva. Con su segundo vídeo instruccional el profesor Loubet viene a devolver al Ju-Jitsu a su justo lugar como una técnica de combate completa donde la inclusión de golpes encuentra un adecuado lugar una vez que el adversario ha sido perfectamente controlado. En este magnífico artículo nos aporta una serie de reflexiones y consejos que ningún amante del combate podrá dejar pasar.


Loubet Ju-Jitsu La lucha en el suelo

La lucha en el suelo podría compararse con una partida de damas chinas, en la que primero buscas una estrategia de ataque sin pensar en ningún momento en defender tu juego. Una estrategia arriesgada, en la que sigues adelante sin saber exactamente como vas a acabar la partida...

Luchando, te encontrarás en una situación muy parecida, pero desde el momento en que llegues al suelo sabes que uno de los dos ha de acabar con el otro. No puedes permitirte aflojar, tampoco estar rígido y no podrás irte. Lo más conveniente es actuar siguiendo una estrategia adaptada a la lucha de tu adversario.

Existen dos formas de practicar la lucha en el suelo: la deportiva y la defensa personal.

La primera es un deporte muy completo, tanto a nivel mental como físico. Es un excelente trabajo aeróbico que admite muchas posibilidades. Tras unos cuantos meses de entrenamiento estarás preparado para mejorar y personalizar tu trabajo, enfocando lo aprendido y adaptándolo a tu sistema como mejor te convenga, tanto en cuanto a las estrangulaciones, las llaves de brazos y los controles como a cualquier otro tipo de golpe.

Lo que resulta evidente es que para disfrutar de la lucha en el suelo hay que tener una buena base técnica. No olvides que la lucha hay que entenderla como un juego, donde lo más importante es disfrutar. Además, el Ju-Jitsu es la madre del Judo y en esta práctica de lucha la Ayuda y la Solidaridad son necesarias para evolucionar correctamente.

Por otro lado, si enfocamos la lucha como defensa personal las reglas y la actitud son muy distintas. Desde el primer contacto físico con el adversario, debes concentrarte plenamente en la pelea. Tendrás que aprovechar cualquier oportunidad, fallo o despiste, sin olvidar nunca que es algo recíproco, ¡si dejas un hueco, seguro que será llenado!

Desde mi punto de vista, la clave estratégica de la lucha se sustenta en tomar la iniciativa siempre y desde el primer momento, así como en no infravalorar jamás a tu oponente hasta que hayas acabado con él. Muchas veces hemos visto caer a los supuestos invencibles en el último momento como consecuencia de tales errores.

En la lucha en el suelo como defensa personal, al contrario que en la deportiva, no existen reglas, por lo que la condición física adquiere mayor relevancia aún. Todo ello ha de estar sazonado con una base técnica impecable; si no existe una base sólida es imposible que nada se asiente, las deficiencias en este terreno no pueden solventarse con nada.

Tan importante como una buena base técnica es la habilidad para desarrollar una fuerza mental capaz de resistir en los malos momentos, esta capacidad de sufrimiento se entrena igual que los músculos del cuerpo. En este sentido, Hélio Gracie siempre ha afirmado que “en la lucha en el suelo no se vence, sino que ¡se pierde!”. Se trata de apartar las dudas de la mente; precisamente una duda es la que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en estas ocasiones.

En lo que atañe a la defensa personal entrenar de vez en cuando no es suficiente. La pelea puede producirse en cualquier momento y hay que estar preparado. La constancia y la regularidad son absolutamente esenciales si queremos estar realmente preparados para defendernos.

Formas de practicar la lucha en el suelo

Existen tres formas de luchar en el suelo:

• Sin judogui: buscando todas las formas de control como por ejemplo: las estrangulaciones, las inmovilizaciones, las palancas de brazos, así como las presas de dolor.

• La segunda se basa en la misma idea que la anterior pero lucharemos con el judogui ya que ofrece más posibilidades para desarrollar las técnicas, además de permitir vivir otras sensaciones.

• La tercera forma es la más agresiva, real y adaptada a la defensa personal. En ella se admite golpear con los puños, los codos, la cabeza, las rodillas, los talones y se puede molestar al adversario con cualquier presa de dolor.

 

Consejos para entrenar correctamente

En primer lugar para disfrutar de esta actividad, tan de moda actualmente, es indispensable confiar tu entrenamiento a un Maestro competente y cualificado para formarte bien y evitar lesiones que podrían ser muy serias. Además las características únicas de la lucha en el suelo exige una pedagogía específica para practicarla. La completa descripción de la misma nos obligaría a extendernos en exceso, sin embargo no quiero dejar pasar la ocasión para comentar algunos consejos de orden práctico que considero pueden aportar alguna luz sobre este asunto a los interesados.

Un buen calentamiento es más que necesario, sobre todo del cuello y las articulaciones y especialmente de las más pequeñas. Además hay que realizar ejercicios de agilidad, flexibilidad y fortalecimiento del cuello ya que la lucha en el suelo requiere el uso de esta zona del cuerpo, muy poco frecuente en otras actividades.

Utiliza guantillas y coderas si quieres practicar con golpeos e inicia los golpes una vez que tengas controlado a tu adversario. Si durante el entrenamiento tu compañero renuncia, deja de golpearle y continuar luchando.

Busca siempre varios caminos para llegar donde quieras o donde te lleve tu trabajo. Nunca te cierres ninguna puerta. Cambia frecuentemente la forma de finalizar el combate y si tu compañero tiene un nivel inferior al tuyo, dale posibilidades de trabajo, si no nadie querrá entrenar contigo. Si por el contrario, su nivel es superior al tuyo, relájate, céntrate en lo que has aprendido, trata de molestarle y no pares de moverte hasta encontrar la salida y, sobre todo, siéntete afortunado ya que ¡estás aprendiendo más que él!

No olvides que la lucha en el suelo es difícil y diez clases no son suficientes para aprenderla, así que ten paciencia y persevera.

Si quieres mejorar tu lucha, cambia de compañero muy a menudo y dedícale muchas horas a “revolcarte” por el suelo, tratando siempre de evolucionar. Sólo arriesgándote podrás encontrar y aprender nuevas técnicas, así que no te facilites las cosas, no te duermas en los laureles.

La lucha es para todos, has de adaptarte a cualquier compañero, ya sea joven o mayor, niño o mujer, peso pesado o ligero y trata a cada uno con el respeto que se merece. Aunque la lucha en el suelo esté abierta a todos, nunca debes olvidar que, sobre todo, es un método de adaptabilidad con el contrario, entendiendo que no existen técnicas perfectas y que sólo tu capacidad para adaptarte a la situación te dará la clave de la victoria.

 

El kata

Para evolucionar en la lucha en el suelo es imprescindible el aprendizaje del «kata meno kata» ya que te enseñará cómo obtener la capacidad para desplazarte correctamente con equilibrio y fuerza, así como a posicionar tu cuerpo.

En la primera serie de este kata aprenderás a mejorar tus controles y las formas correctas de salidas.

En la segunda serie no sólo practicarás varias estrangulaciones, sino que con su práctica te acostumbrarás a aguantarlas.

La tercera serie está enfocada a las palancas de brazos.

Para entender y disfrutar de este kata se requiere un nivel avanzado. Nunca olvides que el kata es una base de estudio y sus técnicas no se pueden aplicar a un combate real sin adaptarlas correctamente a cada situación específica.

 

La estructura

En mi opinión este concepto constituye el gran secreto de la lucha. La estructura de tu cuerpo es la base de cualquier tipo de lucha y muchos Maestros olvidan explicar este particular a sus alumnos.

Puede darse el caso de que el practicante descubra este secreto por su cuenta, estaremos entonces ante un buen luchador. También puede ocurrir que lo encuentre por sí mismo tras unos cuantos años luchando, pero en ese caso habrá perdido mucho tiempo... sin embargo lo más frecuente es que no lo descubra nunca.

Tener una buena estructura implica mantener el tronco recto y en equilibrio, bajo la presión de un agarre o frente a un ataque con golpes. El cuerpo ha de estar ni demasiado rígido, ni demasiado relajado, firme a la par que flexible, dispuesto a ceder bajo cualquier fuerza, para después contraatacar con la máxima eficacia aprovechando la fuerza del adversario.

La importancia de los ejercicios básicos

Si establecemos una comparación entre la lucha en el suelo y la música, observaremos que los ejercicios básicos de agilidad son a la lucha como el solfeo es a la música. Sin solfeo, un intérprete de cualquier instrumento musical estará limitado. En la lucha ocurre lo mismo, sin la base tu sistema de lucha será muy limitado.

Si tu lucha es así, tendrás que recurrir a un sistema más agresivo, como por ejemplo los golpes, pero de este modo estarás demasiado tenso y no conseguirás evolucionar correctamente. No olvides que los golpes han de incluirse en el combate o bien cuando el contrario esté controlado, o cuando tu postura defensiva te permita golpear.

Para desarrollar correcta y eficazmente tu entrenamiento has de dar justa importancia a lo más sencillo, a lo fundamental.

En este sentido, los ejercicios de fortalecimiento del cuello son esenciales, como ya he mencionado. He aquí algunos consejos que pueden ayudarte.

Lo primero es trabajar la flexibilidad. Para ello haz ejercicios de cuello individualmente, sin prisa, sin tensión ni fuerza, utilizando siempre la resistencia de tu peso corporal.

Una vez que tu cuello se haya acostumbrado a este tipo de ejercicios, comienza con los ejercicios de fortalecimiento. En este caso es conveniente que trabajes con un compañero que tenga el mismo nivel que tu y aproximadamente tu mismo peso.

Cuando entrenes en pareja nunca bloquees los movimientos, así permitirás a tu compañero finalizar el ejercicio. Realizar una sesión entre cuatro y ocho series, de doce a veinte repeticiones cada una y cuyo tiempo de descanso siempre sea superior al del esfuerzo. Finalizar la sesión con diez minutos de relajación y estiramientos. Nunca realices más de tres sesiones semanales y descansa un día entre cada una.

El trabajo del cuello es conveniente realizarlo después de un buen calentamiento general e incluso después de la sesión de entrenamiento.

Para los interesados en el trabajo de suelo deseo que este artículo os haya servido. En mi segundo vídeo con Budo International, encontraréis más claves de un asunto del que nunca se termina de aprender. ¡Buen entrenamiento!