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Defensa Personal Kyusho Para Mujeres

 

Defensa Personal Kyusho Para Mujeres


Afrontemos el hecho de que las Artes Marciales están llenas de programas de defensa para las mujeres, cuyo nombre por sí solo es una receta para el fracaso. El término "Defensa Personal" tiene una connotación negativa que desde el principio puede conducir al usuario al fracaso. El problema es que esta etiqueta lleva consigo la idea de que la persona es víctima de un acto violento o agresión, contra la que debe realizar una acción defensiva. Esta premisa de actuar después del ataque es la razón por la que la mayoría de las personas sucumben a las acciones de los agresores y nunca se recuperen totalmente del ataque inicial o del miedo que provoca esta situación.
Si una mujer piensa o tiene una mentalidad defensiva, o un entrenamiento para actuar basándose en eso, abre la puerta a muchos problemas en un altercado con alguien agresivo o con un depravado social. Al asumir la defensa, están permitiendo que el atacante inicie la acción y cree un impulso de ataque. Al ser normalmente más pequeña, más débil y menos agresiva, la mujer se encuentra ahora en una desventaja aún mayor, ya que las acciones de mentalidad agresiva no fueron interceptadas y se le ha permitido vencer. La mujer no debe ponerse a la defensiva; ella debe ser consciente de su situación y no desestimar o ignorar la posible amenaza. Debe ser proactiva y tomar la iniciativa y el impulso, mientras manipula la mentalidad de los atacantes, para tener una posibilidad de tomar ventaja.
Este enfoque opuesto es en realidad un método y un mecanismo de prevención y protección más segura. Primero, ella debe llegar a ser consciente de la situación y su actitud debe ser proactiva u ofensiva, ya que esto determinará su capacidad y seguridad. El estar debidamente preparada para cualquier eventualidad con una mentalidad perfeccionada, es un "Punto Vital" para la protección, así como tener objetivos y herramientas adecuadas.
El entrenamiento debe abarcar mucho más que simplemente las "técnicas". Debe hacerla reflexiva, adaptable, espontánea y posibilitarle encontrarse en situaciones de emergencia bajo los efectos de la adrenalina y un estrés severo. Incluso más allá de estas limitaciones, están las limitaciones innatas, que también deben ser abordadas por la usuaria, para tener éxito en la realidad. Esto no es una técnica, esto es el alma de la persona y su capacidad para hacer lo que sea necesario. Hay una gran diferencia en el patrón de las habilidades motoras que comunmente poseen los hombres y las mujeres, que se deben abordar para no luchar contra sí mismos en momentos de necesidad.
Una vez visto esto, han de basarse en estas acciones instintivas para obtener la habilidad de protección más eficiente, que no requiera ningún pensamiento o práctica constante (aunque este por supuesto es el mejor enfoque).

kyusho defensa pèrsonal

Hay que entrenar de manera natural las herramientas adecuadas para cada género, según las habilidades motoras comunes que sean naturales para el individuo. Esto aumentará su eficiencia evitando sufrir posibles lesiones. Muchas de las habilidades físicas que creemos poseer (y se realizan en un ambiente perfecto), no podrán utilizarse cuando se produzca la oleada de adrenalina que nos despoja de la variable sensorial, mental y comprensión muscular. También provocará un efecto de bola de nieve o escalada, en el individuo que cada vez va perdiendo más control personal. La primera habilidad que se evapora es la de realizar series de acciones complejas (exactamente lo que son técnicas estilísticas), si contabais con esto, entonces os quedaréis completamente desubicadas, esto conducirá a un aumento del estrés, de la adrenalina y a un bloqueo físico.
Más allá de las tendencias innatas reflexivas están las barreras mentales, que van desde las preferencias normales (pensando que no os podría suceder eso que les pasa los demás, ya que aún no ha ocurrido) hasta ir más allá del miedo común, la repulsión o la incapacidad de golpear a otro ser.
Mucha más gente (sobre todo en el género femenino) siente esta repulsa o incapacidad, por lo que se enseña en las clases típicas, en las que golpear en los ojos, en la garganta, en las articulaciones y los huesos nunca se llevará a cabo, ya que la conciencia no permite utilizarlos instintivamente. Además, uno debe aprender a no presentarse como un objetivo potencial evitando los pensamientos, acciones o hábitos que realmente nos ponen en mayor riesgo.
La práctica de un conjunto de técnicas para una situación se dificulta tanto por limitación, que se convierte en una receta para el fracaso... En vez de eso hay que trabajar las técnicas teniendo en cuenta previamente las limitaciones y las tendencias naturales. La mujeres deben descubrir sus tendencias naturales (no las de otra persona) y refinarlas en actos confiables y predecibles. Hay tantas maneras en que un individuo podría ser atacado, que es imposible practicar una técnica para todas las posibilidades, por eso hay que entender y aprender una actitud mental diferente. El entrenamiento de los objetivos específicos con movimiento dinámico, coordinación, fuerza e intensidad, así como los entornos (la manera en que a cada uno afectan a las capacidades o a las posibilidades de la persona), permitirá al practicante adquirir una mayor capacidad de adaptación.
Estos objetivos específicos tampoco deben ser reflexivamente protegidos por el agresor, ya que esto disminuirá la eficiencia o afectará a lo que el practicante es capaz de realizar. Por ejemplo, el golpe a la ingle es una de las técnicas que se suelen enseñar, igual que el golpe a los ojos. Estas zonas están protegidas por los reflejos innatos que trabajan para proteger a estos objetivos mediante bloqueos o para desviar ataques de este tipo. Los objetivos vitales aprendidos no deben provocar este reflejo y aún así, ser lo suficientemente potentes como para deshabilitar la funcionalidad física de los atacantes al instante, esto es Kyusho.
La capacitación debe ser dividida en módulos separados con el aumento de la preparación mental y física, junto con la intensidad del ataque. Con este tipo de entrenamiento, las personas aumentarán en un 100 % su potencia y capacidad de protegerse a sí mismas y a sus seres queridos... Así se educa al individuo para actuar de forma natural. Nadie está obligado a realizar un conjunto de técnicas, ni tampoco se entrena para hacer acciones que no sean instintivas, sino que se preparan para actuar de manera más segura y más eficaz en cualquier circunstancia. Inicialmente, la persona debe ser ayudada a pasar muchas barreras que le impedirían actuar. Debe superar el miedo a golpear de verdad y derribar a otro individuo y que eso no conlleve ningún daño para ella. Esto será mucho más difícil cuando alguien le ataque, pero si hay la más mínima vacilación o renuencia de golpear a otro, nunca actuará apropiadamente bajo la tensión de un conflicto real. Toda esta formación será ineficaz si no se deshacen de algo que se llama "tendencia a la normalidad". Esto significa que tienen la mentalidad de que no van a sufrir un ataque. Ellas deben entender que, como cualquier persona, puede ser necesario defenderse, nadie es inmune.
Lo siguiente es el desarrollo de las armas naturales que son muy diferentes a las de un hombre o a sus acciones naturales. Esto se hace mediante golpes a manos desnudas reales - aptitud natural utilizando la mano abierta para tener el arma adecuada - contra instructores, para que los callos alejen el miedo y la duda. Sus acciones no deben ser emocionales, sino deliberadas e inmediatas. Una vez que se conocen las armas naturales, el nivel de estrés debe aumentar para ver si se puede seguir siendo natural y fiable en condiciones de incertidumbre, inmediatez, alta tensión y movilidad. Si al simular una situación de estrés, la perdona no usa las armas que tiende a usar naturalmente, debe cambiarlas por otras que sean útiles. Luego, una vez conocidas, deben ser ejercitadas sin cesar y de forma dinámica y veraz.
Después que la mujer conozca perfectamente sus armas naturales, hay que enseñarle los objetivos..., pero sólo los que se alcancen naturalmente bajo mucha presión e incluso ante múltiples atacantes en un entrenamiento de situación dinámica. Estos objetivos deben ser estructuras anatómicas más débiles, sobre los que se hará el mayor efecto sin una enorme potencia o velocidad. Estos objetivos no deben ser protegidos por actos reflejos - como ocurre con el ojo o la ingle - y han de estar fuera de la línea de visión de los atacantes. Estos deben ser muy pocos en número, puesto que la calidad y la accesibilidad asegurada es mucho más importante que la cantidad. El principio debe ser tan simple como sea posible, para que haya menos posibilidad de fallos bajo presión.

defensa personal femenina

Lo siguiente es trabajar la coordinación para golpear, trabajando la capacidad para acceder a ello correctamente, bajo la presión de tener que darse prisa, dando un paso hacia atrás o hacia un lado. A continuación, las mujeres deben estar capacitadas para utilizar cualquiera de las manos o las piernas con la misma habilidad, efectividad y confianza.
El entrenamiento debe incluir el timing, la distancia y el compromiso de golpear realmente a los atacantes en vez de esperar su golpe para detenerlo o agarrarlo. La mujer tiene que probar todas las velocidades e intensidades para que poder ser plenamente consciente de sus capacidades y posibilidades, y el entrenador debe estar siempre vigilante para ayudar o cambiar lo que sea necesario.
La inducción de estrés ayudará a desarrollar la disposición para la batalla y a aumentar la confianza, la coordinación, la precisión y la fiabilidad de sus armas naturales, de los objetivos de Kyusho y de su respuesta. Esto se puede hacer con el ataque verbal, la sorpresa, la fuerza, creando nuevas situaciones y nuevos entornos. La Formación ambiental ayudará a determinar si son capaces de manejar al agresor con la sincronicidad exacta y la orientación, en diversos lugares y ambientes, teniendo en cuenta la ropa, el calzado y las condiciones del terreno. Esto les ayudará a desarrollar aún más su "conciencia de la situación" en todas las áreas.



Una vez que estos rasgos están adoptados, entonces podemos aumentar la demanda y la urgencia de trabajar contra un ataque que no interceptan y en el que se ven atrapadas físicamente. Esto puede cambiar la dinámica, pero la disciplina y la sencillez ya inculcadas, protegerán a la practicante.
El entrenamiento comienza de nuevo con este nuevo paradigma, pero con una nueva idea. Cuando uno es agarrado, la tendencia natural es resistirse o tratar de escapar. A las mujeres de menor tamaño, a las que agarran los dos brazos, por ejemplo, naturalmente tratan de alejarse o de luchar a distancia, pero esto no es eficaz, ya que el atacante es más fuerte, más agresivo y está preparado para ello, de modo que es capaz de mantenerla agarrada. La mujer debe darse cuenta de esto y sacar provecho... y hay una solución muy sencilla. A medida que atacante agarra, en el primer intento de alejarse de él y cuando empiezan a resistirse o retroceder, es cuando se puede saltar, girar, cambiar la altura o utilizar otras direcciones de entrada. Ellos están tirando hacia adentro, entonces hay que entrar más rápido para sorprender y contrarrestar su fuerza y por lo tanto su control. Es ahora el momento para atacar los objetivos Kyusho más débiles que se han aprendido y entrenado en el primer nivel del programa de defensa de Kyusho.
En este momento, la necesidad de combate es mucho mayor, por tanto, una vez más tenemos que ver que los objetivos originales que se utilizaban en el modo de intercepción, son todavía viables para ellas (nuestra experiencia muestra que se usará la mayoría, pero se pueden necesitar algunos objetivos y armas adicionales). Una vez más, no se basa en la técnica, sino en el arma natural, el objetivo y la capacidad de coordinación de cada mujer individualmente.

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Todos los nuevos objetivos o armas deben estar de nuevo fuera de la línea principal de visión (si son atacantes reincidentes serán muy conscientes de poder recibir un rodillazo o una patada a la ingle y estarán preparados para detenerlo), hay que usar las habilidades motoras accesibles y tener una mayor efectividad generando menos potencia.
El estudio continuado del Kyusho ayuda a entender las estructuras anatómicas más débiles, lo que ayudará inmensamente a las mujeres, pero es más que eso... se debe entrenar Kyusho correctamente para que se convierta en real.
El término "Defensa Personal" tiene una connotación negativa que ya desde el principio puede implicar fracaso para el individuo. El problema es que esta etiqueta ya refleja en la mente, que la persona es víctima de un acto violento o agresión y que el practicante debe realizar una acción defensiva. Esta premisa de actuar después de los hechos, es la razón por la cual la mayoría de las personas sucumben a las acciones del agresor y nunca se recuperan totalmente del ataque inicial o el miedo al que induce la situación. La mujer no debe ponerse a la defensiva; debe ser consciente de su situación y no desestimar o ignorar posibles amenazas. Ella debe ser proactiva y ganar la iniciativa y el ímpetu, forzando la confusión en la mentalidad del atacante, para tener una posibilidad de ventaja.
"Autoprotección Kyusho" es un proceso de entrenamiento vital que se ocupa de las realidades de un ataque. Es un simple pero poderoso proceso de entrenamiento, que ofrece a los individuos más débiles, más lentos, con más edad o menos agresivos, una oportunidad contra el más grande, más fuerte o más agresivo atacante. Mediante el uso de los objetivos anatómicos más débiles del cuerpo, en conjunción con las propias acciones y tendencias naturales del cuerpo, se puede proteger fácilmente a si misma o a otros, incluso bajo las limitaciones de estrés y físicas cuando su adrenalina se dispara. Mediante un trabajo escalonado y progresivo con sus propias habilidades motoras gruesas (en lugar de las técnicas de otros), sus posibilidades de victoria son eminentes.